El último recreo

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Carlos Trillo was an Argentine comic book writer. Trillo began a prolific career as writer already at the age of 20, writing his first story for Patoruzú magazine. Trillo created, together with Horacio Altuna, the strip El Loco Chávez, which appeared every day at the back of the newspaper Clarín from July 26, 1975 to November 10, 1987. After that, the strip was replaced by El Negro Blanco, which h

❰BOOKS❯ ✫ El último recreo Author Carlos Trillo – Online-strattera-atomoxetine.info
  • Paperback
  • 106 pages
  • El último recreo
  • Carlos Trillo
  • Spanish
  • 09 September 2019

10 thoughts on “El último recreo

  1. says:

    Agridulce colección de historietas donde la humanidad ha quedado reducida a unos niños condenados a morir en su despertar sexual. La lucha por la supervivencia, la nostalgia por las familias y las comodidades perdidas, la búsqueda de un grupo al que permanecer, guían una mayoría de historias donde los sentimientos más nobles se entrecruzan con la repetición de los comportamientos y las actitudes que han llevado a la civilización hasta su final.

    Relato postapocalíptico en la intersección entre La Tierra permanece y El señor de las moscas, destaca por cómo Trillo condensa en secuencias de ocho páginas una situación clásica de planteamiento, nudo y desenlace, y construye un lugar narrativo a partir de capítulos sin demasiada continuidad. En simbiosis con el guión se encuentra un Altuna deslumbrante: a la hora de plasmar ese entorno en descomposición, representar los personajes y la acción, crear una atmósfera oscura y decadente, y, sobre todo, poner en práctica una narrativa fluida donde los bocadillos conducen la mirada por los paneles como si estuvieran embadurnados de aceite. Esto llega a ser hasta un problema porque puedes perder la noción de los detalles del dibujo, y merece la pena detenerse en ellos.

    La edición de Astiberri está a la altura del contenido.

  2. says:

    Este livro tem muito bons desenhos (um estilo com o qual tive oportunidade de ter contacto há uns anos, quando li o livro Chances, de Altuna). No entanto, a história desorientou-me um pouco, pois a premissa inicial fez-me pensar na época vitoriana e em todos os preconceitos para com a sexualidade da altura. Qual terá sido a ideia dos autores ao mostrarem o despertar sexual como algo negativo (view spoiler)

  3. says:

    Un arma química acaba con todos aquellos que han tenido su despertar sexual, dejando a los niños como únicos habitantes de la ciudad. En este marco Trillo y Altuna desgranan un conjunto de historias amargas en las que, como un El señor de las moscas post-apocalíptico, los niños se dedican a repetir los peores de los vicios del comportamiento adulto.

  4. says:

    En esta ocasión, son 2 autores argentinos los que nos llevan a un futuro desolador en el que por efecto de una ataque biológico no aclarado, todo los adultos mueren. De hecho por efecto residual, todos los niños que llegan al despertar sexual de la adolescencia también mueren inmediatamente, quedando solo los pre adolescentes con vida. Niños con toda la ciudad para ellos, sin supervisión, sin normas, sin adultos, pero también sin comida a medida que pasa el tiempo y con la cruda crueldad infantil campando a su anchas.

    Cómic muy recomendable aunque sin llegar a las cotas de calidad de “Hombre”. Son historias cortas de 8 paginas y relatan episodios concretos de chungez y bajeza a los que son capaces de llegar estos chavales. Como si fuera un señor de las moscas, pero con toda la ciudad y todas las posibilidades que ello ofrece y siempre con el miedo al crecer, al deseo sexual y a la muerte asociada a él sin saber si los efectos de la bomba son pasajeros o duraderos. Todo tiene fecha de caducidad, excepto la crueldad humana.

  5. says:

    4.5 ⭐️ Começa com um vírus que dizima todos os adultos, deixando as crianças livres numa cidade vazia e que depressa se transforma em caos. Apesar de a violência surgir nas ruas, a inocência das crianças é destacada e a sua vontade de acreditar que as coisas irão melhorar vai desenrolar-se ao longo de pequenas histórias e naquilo que dá o título ao livro, o inevitável "Último recreio". Todos passámos por isso, aquele momento em que crescemos e deixamos de ser crianças, ainda não sendo adultos mas já com um entendimento das coisas mais maduro. Uma belíssima história, horrífica em partes, mas que não deixa de retratar a natureza humana, por crianças que não conseguem evitar crescer por mais que o queiram. Em traço a preto e branco, marca de forma excelente toda a obscuridade, dramatismo e até loucura das personagens. Simplesmente fantástico!

  6. says:

    Brutal como él solo. Esto sí que es una distopía, y de las gordas.

  7. says:

    Cuando la bomba termina con la población mundial, los niños - únicos sobrevivientes al desastre - se descubren heredando un mundo entre cuyas ruinas deberán adaptarse rápidamente, buscando la mejor forma de sobrevivir mientras temen ese día en que el despertar sexual sentencie su muerte.

    Una amarga lectura sobre un futuro nada de improbable es la que componen Trillo y Altuna en este álbum muy bien escrito y acaso mejor dibujado, donde se aborda con una crudeza nada de gratuita un tema para una permanente reflexión.

  8. says:

    Reseña: https://www.fabulantes.com/2017/10/el...
    "Los niños de El último recreo (un título que encierra en sí mismo una metáfora crepuscular) maduran a golpe de realidad y, como las criaturas de El señor de las moscas, se ven obligados a reproducir hábitos adultos para afrontar el nuevo y desgradable trago. Trillo y Altuna no se andan con contemplaciones a la hora de mostrar las dificultades extremas de sus muchachos. Los diálogos del guionista son concisos, bien pensados, hechos y estructurados para situaciones de miseria y también de angustia; los dibujos de Altuna, en elegante blanco y negro, sus viñetas dinámicas y a su vez profundamente expresivas, acompasadas a los avatares de los pequeños, magnifican esa sensación omnímoda de desamparo que recorre todo el cómic (...)”.

  9. says:

    Reseña de Javier Agrafojo para Zona Negativa:
    http://www.zonanegativa.com/el-ultimo...

    Aunque parezca mentira, dado que la lejanía lo ha convertido casi en un mal sueño, durante los ’80 se llegó al paroxismo en un miedo específico: el pánico a la aniquilación nuclear. Una sombra que planeaba sobre todos nosotros e impregnaba cualquier manifestación de un hondo pesimismo, de una desconfianza inequívoca tanto en el futuro como en las capacidades de la raza humana para superar sus problemas civilizadamente. Fue la década de las distopías, pero -sobre todo- de los apocalipsis (atómicos, ya se ha dicho, pero no exclusivamente: también hubo sitio para las epidemias mortíferas o las revoluciones de la Inteligencia Artificial). No pudo la historieta sustraerse a esa inquietud y en su expiación quedaron obras maestras como Watchmen o Cuando el viento sopla.
    Los argentinos Carlos Trillo y Horacio Altuna quisieron dar su particular vuelta de tuerca al asunto. Su fructífera asociación ya había alumbrado creaciones geniales como El loco Chávez o Las puertitas del Sr. López, demostrando una compenetración a la altura de los grandes tándem de la historieta de todos los tiempos con su apuesta por un humanismo militante y un agudo sentido del humor, especialmente atento a las excentricidades de nuestras bajezas. Con El último recreo, Trillo y Altuna moldearon esa angustia en una formulación más cercana a El señor de las moscas que a El día después, gracias a una variación sutil: la bomba de su invención no extermina indiscriminadamente a todo bicho viviente, sino que se ceba en los adultos, entendidos estos como quienes han gozado de su despertar sexual. Así pues, la deflagración deja a los niños como herederos únicos de una civilización desnortada. Y al igual que la fisión contamina el ambiente de radioactividad, este artefacto, llamado en el cómic “Sex Bomb” (nada que ver con Tom Jones, evidentemente), ensucia la atmósfera con una toxina letal para todo aquel que desarrolle su sexualidad.
    ¿Dónde nos deja esto? Exactamente dónde los autores quieren: con unos críos que, abolida la autoridad, deben “volver a empezar”… cometiendo -¡ay!- los mismos errores que sus predecesores adultos. Y es que no es tan fácil escapar a la propia naturaleza, como ya estableció George R. Stewart en la magistral La tierra permanece. Como en aquella, la lucha por la supervivencia tiene sus propias reglas y crueldades, difíciles de soslayar aún con las mejores intenciones… no digamos ya cuando se aprovechan las circunstancias para satisfacer impulsos como el egoísmo o el ansia de poder.

    La historieta se divide en doce capítulos formalmente independientes (es decir: con su principio, nudo y desenlace), pero con una trama que evoluciona soterradamente de premisas del género de catástrofes a terrenos más propios del viaje iniciático, como el conmovedor episodio Cosas que quedan en el camino, preciosa reflexión sobre las renuncias a que nos obliga el aprendizaje. Este carácter fragmentario, habitual del cómic de aventuras, desdibuja el tópico de partida, enriqueciéndolo con anécdotas pertinentes para urdir un gran fresco sobre la condición humana ante la adversidad. Trillo y Altuna dan en el clavo representando tanto la psicología como el aspecto físico de sus protagonistas, incluido un desagradable eunuco que diríase el precedente del perverso criminal de Ese cobarde bastardo. Con un acierto sin par, los chavales son retratados como auténticos niños, cosa infrecuente en el medio. La maestría de Altuna no se agota en su habilidad para la expresión y la anatomía, probada ya sobradamente, sino que se despliega en su pericia para la composición y la perspectiva, sin escatimar fondos y detalles por doquier (incluidos homenajes a Marilyn Monroe o Martin Luther King). Modélica es su recreación de una ciudad progresivamente en ruinas, defenestrada por el tiempo y la falta de cuidados, pero igualmente sensible se descubre para los encantos de la naturaleza cuando los chavales abandonan, por fin, la urbe.
    Trillo vuelve a asombrar con la perspicacia de sus retratos, demostrando una vez más que nada de lo humano le es ajeno. Asimismo, sabe mantener la atención del lector con giros inesperados (como la anécdota cíclica del capítulo titulado La estrella, que lo emparenta -amablemente- con Jennifer, el magistral relato de Jones y Wrigthson; también algo de Creepy hay en el capítulo El monstruo) o ramalazos de ternura sin caer nunca en la cursilería.
    El último recreo fue serializada en la revista 1984 entre los números 41 al 53 (excepto el 44). En 1989, el mismo Josep Toutain recopiló la historia en un tomo que, lamentablemente, confundió el orden de una página (concretamente la 59). Como las desgracias nunca vienen solas, la posterior edición de Planeta DeAgostini de 1998 también cambió una página de sitio, con el triste resultado de que esta obra capital de la historieta no dispone, a día de hoy, de una edición en España a la altura de sus méritos.
    El equipo Trillo/Altuna se disolvería poco después, cerrando su colaboración más longeva (y, tal vez, mejor), El loco Chávez, en 1987. Ambos seguirían firmando obras notables, pero rara vez a la altura de lo que hicieron en común. La muerte del guionista, acaecida en 2011, truncó la esperanza de los aficionados de volver a leer una obra conjunta de estos dos auténticos colosos.

  10. says:

    Muy bueno! Los dibujos excelentes y la historia hace pensar. Es triste y a la vez muy realista dentro de su propia fantasía. En tiempos actuales la verdad es que merece la pena una relectura y un análisis de cómo nos sentimos identificados con los niños protagonistas.

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